“Jag har en rancho”. Sobre los suecos en Guatemala
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Jag har en rancho i Guatemala,

om fröken Larzon vill åka dit,

där har jag kaffe, miljoner bönor,

men ingen kvinna tillräckligt vit.

(Tengo un rancho en Guatemala,

si la señorita Larzon quiere ir allí,

 

donde yo tengo café, millones de frijoles

pero no mujer suficientemente blanca.)

”Invitation till Guatemala” de Evert Taube

El 30 de marzo de 2011 tuve el placer de asistir a la biblioteca del Instituto Latinoamericano de la Universidad de Estocolmo y disfrutar de la conferencia de Ulf Lewin: Jag har en rancho (Tengo un rancho).

Ulf Lewin, el conferencista de esta tarde, comenzó a trabajar en 1967 en el Ministerio de Relaciones Exteriores en Estocolmo. Ha sido diplomático durante 37 años que le ubicado en las embajadas suecas de Colombia, Ecuador, la Unión Soviética y Canadá y de Guatemala, ese país en el que fue embajador durante su última guerra civil. Siendo embajador en la nación centroamericana Lewin, también acreditado ante El Salvador y Honduras, y Perú, también fue acreditado en Bolivia. Tras su jubilación, el diplomático ha hecho una maestría en la Universidad de Uppsala centrándose en la situación de los mayas en Guatemala país al que ha regresado en numerosas ocasiones tras su retiro.

La charla

El título de la charla organizada por el Instituto una frase tomada de texto de la canción Invitation till Guatemala del escritor sueco, compositor, compositor y trovador sueco , Axel Evert Taube (1890-1976), una figura muy recordada en su patria y que como muchos otros suecos sintió fascinadas por nuestras tierras de América. El artista, descendiente de los Taube, noble familia alemana del Báltico llegó a tener nacionalidad argentina.

Es una historia de mutuo descubrimiento, e incluso de mestizaje en cuanto se sigue la historia generacional de suecos que no volvieron y plantaron raíces en el país centroamericano.

Ernst Zachrisson

Tal es el caso de la dinastía Zachisson, sembrada por Ernst Zachrisson, nacido en Estocolmo el 28 de diciembre de 1808, el mismo que según el libro y la conferencia de Lewin reaccionará ofendido cuando le propusieron asumir el puesto de vicecónsul de su país en Panamá, esa tierra, según él de negros, mulatos e indios, donde ningún hombre blanco puede vivir.

De todas maneras, Ernst debió abandonar el cómodo puesto de vicecónsul en Nueva York, donde vivía cómodamente en compañía de su esposa Anselma Josefa Herrera y Herrera Robles, hija de un capitán español para trasladarse a Panamá, donde será ascendido al puesto de Cónsul en 1847, puesto que ocupó hasta 1857. Durante los últimos cuatro años el diplomático sueco vio acrecentarse el territorio de su responsabilidad, teniéndose que encargar del espacio cubierto entre Nueva Granada, con Puerto en el Mar Pacífico hasta México pasando por toda Centroamérica y por supuesto Guatemala.

Zachisson, tuvo en total 13 hijos, cuatro con la ya mencionada Anselma y nueve con la que será su nueva esposa tras enviudar con la primera María del Carmen Vallarino. Uno de los hijos del primer matrimonio, Carlos Ernesto Zachrisson le ayudó en la administración de una plantación de café adquirida por Ernst en Guatemala.

Este Carlos Estudiará en Suecia, regresará a Guatemala, para ampliar allí sus conocimientos de economía y seguir encargándose del “rancho” familiar, morirá relativamente joven, a los 39 años, en 1883, por un ataque al corazón que le dio durante una cabalgata en unas posesiones que tenían en Panamá. Más el pichón de sueco no se irá de este mundo sin antes dejar descendencia, tres hijos , dos de ellos varones, concebidos con Delia Lilly Clara, con la que estaba casado desde 1923. El hijo mayor, Ernesto Guillermo hizo Carrera militar hasta llegar al puesto de Coronel. El Segundo Carlos Oscar Anselmo, hizo pos su lado carrera política, convirtiéndose en 1923 en alcalde de la capital, y más tarde bajo dos gobiernos distintos en Ministro de Finanzas, puesto desde el que promovió la sustitución de la moneda nacional, el peso, por el aún vigente quetzal, nombre del ave nacional.

Helmer Key

Otro de los personajes recogidos en esta obra es Helmer Key; ya lo conocía, gracias a una reseña escrita Carlos Viamontes, para Cuba Nuestra, de varias obras que reflejaban la mirada sueca sobre Cuba, entre ellas su libro, “Kaffe, Socker och Bananer : Kuba och Guatemala 1928″,obra, que gracias e mi colega pude consultar para descubrir en una Cuba olvidada, algo más de la aventura de los suecos en ella. Carl Axel Helmer Kay, nacido el 26 de abril 1864 en Estocolmo, Suecia y murió en su patria el 23 de abril 1939 en un sanatorio del condado Skaraborg.

Estudió en la Universidad de Uppsala, donde su doctor en 1894 con una tesis sobre el escritor italiano Alessandro Manzoni. En 1897 se convirtió en redactor jefe del aún hoy diario conservador Svenska Dagbladet. Partidario del Colonialismo y de emigración de los Europeos no ha de extrañarnos el objetivo de visita a los países de la cuenca caribeña en 1928, verificar según nos cuenta Lewin en su rancho si, a través de la aplicación de modernas medidas sanitarias era posible la emigración a los países tropicales para el “hombre blanco”. He aquí a mi entender la mayor muestra de la supina ignorancia de este muy culto periodista, quien parece haber olvidado que, desde fines del siglo XV el hombre blanco había llegado, se había adaptado y conquistado, con la ayuda de sus propias enfermedades. A no ser que para Key, no fuesen blancos esa mezcla de celtas, latinos, godos (primos de los suecos) y árabes que son los españoles, por no hablar de los aún mas germanizados franceses e ingleses, que hicieron y deshicieron en la región, a sus anchas, sin necesidad de medidas sanitarias, si Helmer hubiese leído a las cartas desde Cuba escrita por Fredrika Bremer unos 80 años años atrás se habría enterado de lo bien que se adaptan estas regiones: los blancos y sus descendientes al trópico. Escribe la sueca desde Cuba:

“Las damas criollas, o sea, nacidas en la isla, no se defienden del sol ni del viento; no lo necesitan tampoco. Después del mediodía, cuando la brisa llega del mar, el aire no está caliente, ni el sol quema aquí como en el continente. La piel de las criollas es pálida, pero no enfermiza: tiene un color de olivo claro que, junto con los bellos ojos negros, pero dulces, ofrece un aspecto muy agradable. Se ve a los curas a pie, con sus grandes manteos y sus enormes y curiosos sombreros”

Pero de todos los viajeros de esta lista, incluido entre ellos el trovador Taube, el que mas me llama la atención es el que se hace llamar John Stanley Månssson, originario de Skåne (Skania) un anarquista que ganó la lotería y que decidió marcharse de Suecia por que no podía vivir en un país tan derechista como este, además de no soportar su clima invernal, algo que no cuesta comprender cuando especulamos sobre lo duro que sería la vida en este país antes de su modernización.

Con 40 años el tal Stanley compró un billete para Veracruz, México, país donde según sus testimonios de 1966, recogidos por Ulf Lewin en su libro, y repetidos por el en la conferencia, el sueco, acampó junto a Raúl Castro cuando este esperaba ayuda económica de su hermano Fidel Castro.

Tras una prolongada estadía en Puebla, Guadalajara John Stanley se traslada a Guatemala y se compra un terreno en Coban, departamento Verapaz, donde se dedica tanto a la siembra de café cono a obtener inspiración para el arte que le apasionaba la pintura. No tardará mucho en activar con una Antigua conocida de Estocolmo Anna-Greta Rönnberg, con la que se comprometerá y traerá a vivir a su Rancho, de este matrimonio nacerá en 1960 su hija Juanita.

Evert Taube

La anterior parece ser la historia que sirvió de modelo al poema de Evert Taube, quien arribó al el país centroamericano en 1952 y cuyas cartas escritas entre 1953-54 aparecen compiladas en su libro Guatemala. Guatemala fascino al artista, no solo por su gentes y tesoros arquitectónicos, sino como parte de un mundo mayor, donde las imagines se entremezclan más allá de los espacios, y no es de extrañar lo que nos cuenta el libro de que fuera allí donde el trovador escribiera una canción dedicada a las noches cubanas: “Fragancia”.

Af Carlos M. Estefania (uddrag)